En determinados litigios empresariales, la palabra de las partes no basta: un juez necesita una valoración técnica, imparcial y fundamentada sobre cuestiones que exceden el conocimiento jurídico habitual, ya sea la valoración económica de un daño, el análisis contable de una operación o la determinación del valor de una empresa. Ahí entra en juego el perito judicial, una figura que muchos empresarios solo conocen cuando ya están inmersos en un procedimiento y necesitan entender, con rapidez, qué implica y cómo puede condicionar el resultado de su caso.
Qué es un perito judicial y qué función cumple
Un perito judicial es un profesional con conocimientos técnicos especializados que emite un informe pericial para ayudar al juez a valorar hechos que requieren conocimientos ajenos a los estrictamente jurídicos. En el ámbito empresarial y económico, esto incluye materias como la valoración de empresas, el análisis de daños y perjuicios, la determinación de irregularidades contables o fiscales, o el cálculo de indemnizaciones en conflictos societarios. El perito puede ser designado por una de las partes (perito de parte) o por el propio juzgado, y su informe debe cumplir unos requisitos formales estrictos para ser admitido y valorado en el procedimiento.
Cuándo una empresa necesita un peritaje
Son varios los escenarios en los que una empresa puede necesitar un informe pericial: un litigio entre socios que exige valorar la participación de cada uno, una reclamación de daños y perjuicios derivada de un incumplimiento contractual, un procedimiento concursal en el que hay que analizar la situación económica de la sociedad, o una discrepancia con la Agencia Tributaria que termina en vía contencioso-administrativa y requiere una contrapericia técnica. En todos estos casos, la calidad y el rigor del informe pericial pueden ser determinantes para el resultado del procedimiento.
Cómo se elabora un informe pericial riguroso
Un buen informe pericial, concebido como prueba pericial en sede judicial, no es una simple opinión técnica, sino un documento estructurado que debe explicar con claridad la metodología empleada, los datos y fuentes utilizados, los cálculos realizados y las conclusiones alcanzadas, de forma que sea comprensible tanto para el juez como para las partes. La solidez metodológica es clave: un informe que no explica de forma transparente cómo se ha llegado a sus conclusiones pierde fuerza probatoria, por muy correcta que sea la conclusión final. La ratificación del perito en juicio, donde debe responder a las preguntas de ambas partes, es otro momento crítico en el que la preparación técnica resulta decisiva.
Aspectos a valorar antes de encargar un peritaje
- Especialización real del perito en la materia concreta del litigio (fiscal, societaria, valoración de empresas).
- Experiencia previa en la elaboración de informes y en su ratificación ante los tribunales.
- Metodología clara, transparente y suficientemente documentada.
- Capacidad de explicar conclusiones técnicas complejas en términos comprensibles.
- Independencia y objetividad, incluso cuando el peritaje se encarga por una de las partes.
- Coordinación adecuada con el equipo jurídico que lleva el procedimiento.
Perito de parte frente a perito judicial
Cuando una de las partes encarga su propio informe pericial, este debe mantener el mismo rigor e independencia técnica que si hubiera sido designado por el juzgado, aunque su origen sea distinto. La credibilidad de un perito de parte se construye precisamente sobre esa independencia de criterio: un informe sesgado, por muy favorable que resulte a los intereses de quien lo encarga, pierde valor probatorio en cuanto se detectan carencias metodológicas o falta de objetividad, algo que la parte contraria y el propio tribunal suelen detectar con facilidad.
El peritaje como herramienta preventiva, no solo reactiva
Aunque suele pensarse en el peritaje como algo que se encarga una vez iniciado el litigio, en muchos casos resulta útil contar con un análisis pericial previo, incluso antes de decidir si se inicia o no un procedimiento judicial. Este análisis preliminar permite valorar la solidez de la posición propia, estimar el importe de una eventual reclamación y decidir con más criterio si merece la pena litigar o buscar una vía de solución alternativa.
Elegir bien al perito, una decisión estratégica
La calidad de un peritaje judicial puede condicionar de forma decisiva el resultado de un procedimiento empresarial. No es una gestión que deba improvisarse ni delegarse sin criterio: requiere especialización técnica, experiencia procesal y capacidad de comunicación tanto por escrito como en la ratificación ante el tribunal.
Si tu empresa se enfrenta a un litigio que requiere una valoración técnica independiente, contar con servicios de perito judicial especializados te dará mayor seguridad en el procedimiento. En LRB ofrecemos servicios periciales rigurosos para empresas inmersas en litigios societarios, fiscales y económicos.