Cómo trabajamos

Metodología de un programa de Mystery Shopping

Seis fases, con entregable y plazo en cada una. La parte visible son las visitas, pero el 70% del valor de un programa se decide antes de la primera: en el cuestionario y en el muestreo.

1. Briefing y definición del objetivo

Empezamos por lo que nadie pregunta: qué decisión vas a tomar con los resultados. No es lo mismo querer corregir un protocolo que querer repartir un incentivo variable, comparar zonas o justificar una inversión en formación. Cada objetivo lleva a un cuestionario distinto, a un muestreo distinto y a un formato de informe distinto. Salimos de esta fase con el objetivo escrito en una frase y con el alcance cerrado: cuántos puntos, qué canales y en cuántas oleadas.

48 horas · Sin coste ni compromiso

2. Diseño del cuestionario

Trabajamos sobre tu protocolo real —el manual, el argumentario, la ficha de campaña— y lo traducimos a ítems que cumplan tres condiciones: observables (dos evaluadores distintos responderían igual), verificables (hay evidencia que lo respalde) y accionables (alguien puede hacer algo con la respuesta). Definimos la escala de cada ítem, su ponderación según el peso real en la venta y los umbrales de alerta. Lo validamos contigo ítem a ítem antes de seguir. Un cuestionario típico tiene entre 35 y 70 ítems agrupados en fases del proceso comercial.

3-5 días laborables

3. Cálculo del muestreo

Cuántas visitas, a qué puntos de venta, en qué días y en qué franjas. Aquí es donde muchos programas fracasan antes de empezar: una visita por tienda no mide una tienda, mide un momento. Definimos el número mínimo de visitas por punto para que el ranking sea defendible, repartimos por franja horaria y por día de la semana, y contemplamos la estacionalidad si tu negocio la tiene. Si el presupuesto no da para un muestreo suficiente, preferimos reducir el número de puntos evaluados antes que rebajar las visitas por punto: mejor medir bien media red que mal la red entera.

Incluido en la propuesta

4. Reclutamiento, formación y piloto

Seleccionamos evaluadores con el perfil de tu cliente tipo y los formamos específicamente para tu escenario: qué piden, qué objeción plantean, en qué momento y cómo terminan la interacción. Antes de lanzar la oleada ejecutamos un piloto de dos o tres visitas, cuyo resultado revisamos juntos. Es donde aparecen los ítems ambiguos, las preguntas que ningún cliente real haría y los tiempos mal calculados. Corregimos y entonces sí, lanzamos.

1 semana

5. Ejecución y control de calidad

Las visitas se distribuyen a lo largo del periodo acordado, nunca concentradas. Cada evaluador cumplimenta su cuestionario en los minutos siguientes a la visita, con las evidencias adjuntas. Después, cada informe pasa por un revisor que comprueba coherencia interna, encaje con las evidencias y calidad del comentario cualitativo. Los informes que no superan la validación se repiten sin coste para ti. Recibes un seguimiento semanal del avance de la oleada.

2-4 semanas según alcance

6. Resultados y plan de acción

Entregamos el informe por visita, la ficha por punto de venta y el cuadro de mando agregado. Y después nos sentamos con tu equipo 90 minutos para lo importante: qué está fallando, cuánto cuesta, qué se corrige con formación, qué con proceso y qué con producto o surtido, priorizado por impacto y por facilidad de implantación. No entregamos cuarenta hallazgos ordenados alfabéticamente: entregamos los cinco que mueven la aguja y el orden en que atacarlos.

72 horas desde la última visita
Principios de trabajo

Cuatro reglas que no negociamos

Están en todas nuestras propuestas porque son la diferencia entre un programa que mejora una red y uno que la enfada.

Se evalúa el servicio, no a la persona

Los informes describen conductas y momentos, no juzgan a individuos. Cuando hace falta identificar el puesto, se identifica el puesto y el turno, no el nombre.

El programa se anuncia, la visita no

Que exista un programa de cliente misterioso debe saberlo la organización. Cuándo, dónde y quién, no. Un programa oculto genera desconfianza; uno anunciado con antelación no mide nada.

Sin plan de acción no hay programa

Si el resultado no se traduce en formación, proceso o decisión, la siguiente oleada dará lo mismo y la red dejará de tomárselo en serio. Insistimos en la sesión de resultados.

Minimización de datos

Recogemos lo estrictamente necesario para el objetivo declarado, con plazos de conservación definidos y sin grabaciones encubiertas de imagen.

Errores que vemos una y otra vez

Buena parte de nuestros clientes llegan con un programa previo que no funcionó. Casi siempre por una de estas razones:

  • Cuestionario copiado de otro sector. Ítems que no aplican, ausencia de los que sí deciden la venta y una nota global que nadie sabe interpretar.
  • Una visita por tienda. Un mal día de un buen vendedor hunde a su tienda en el ranking y destruye la credibilidad del programa entero.
  • Todas las visitas en la misma semana y a la misma hora. Mide una franja, no un negocio.
  • Uso disciplinario del informe. En cuanto ocurre una vez, la red deja de trabajar para el cliente y empieza a trabajar para detectar al evaluador.
  • Resultados que nunca se presentan. El informe se envía por correo, nadie lo abre y la oleada siguiente se cancela por falta de utilidad percibida.
  • Nota global sin desglose por fase. Saber que una tienda tiene un 68 no sirve; saber que su acogida es un 95 y su cierre un 30, sí.

¿Sabes qué vive de verdad tu cliente en tus puntos de venta?

Cuéntanos cuántos puntos tienes, qué te preocupa y qué decisión quieres tomar con los resultados. Te devolvemos una propuesta con cuestionario de muestra, número de visitas recomendado, calendario y presupuesto cerrado.

Todo se gestiona por correo electrónico: contacto@misterioseando.com
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